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Clases con Laura Legazcue

Bailar el tango (2da. parte)

por Pachorro

Mire, repita... mire, repita...

En las primeras clases, a menos que uno tenga algún tipo de experiencia, la sensación que se percibe viendo los rostros de los corajudos que han decidido ser los futuros "lustratablas" de las milongas, es de cierta consternación.

Lo que sucede es que al ver a un bailarín, uno se da cuenta que no fue solamente el héroe homérico Aquiles el que tenía los pies alados... y comenzamos a pensar seriamente que cuando nos dijeron que teníamos "pies de plomo" no era precisamente porque nos tomáramos las cosas con calma, sino que estaban estampándonos en el rostro con sutileza, una realidad contra la que tendríamos que luchar.

Y lo hicimos de la única manera que se nos podría ocurrir: observando con detención a esos pies que se movían en una forma en la que los nuestros parecían no entender. Llegamos a la conclusión de que, como tantas otras cosas en la vida, de tanto mirar y repetir, se va alcanzando el tan ansiado aprendizaje.

Mire, repita... mire, repita... ¡aprenda!

Comenzando a hacer las cosas bien

Y así como un día nos vimos balanceándonos solos en el lugar, aprendiendo lo que es y cómo se hace un cambio de peso, fueron llegando los días en que, mechados con las correcciones, también llegaron los (¡¡al fin!!) "¡bien!... ¡así!" y entonces una sonrisa de satisfacción se fue dibujando, amplia, incontenible, en nuestros rostros.

¡Y no es para menos! Porque hay una cuota enorme de satisfacción que nos invade al llegar a esta instancia.

No estamos ni cerca de lo que buscamos, pero hay tanta diferencia entre las primeras clases y las últimas que cuesta crer que tan sólo han pasado unos meses.

Y aquello que comenzó trabajosamente ya se ha vuelto en lo apasionante y divertido que imaginamos que sería.

Atrás quedan los miedos y sólo resta disfrutar como locos cada vez que el llorar de un bandoneón nos trasmita su dolor, cada vez que la ronca voz de un "Polaco" Goyeneche nos arrastre, desde el alma al arrabal amargo de sus penas, cada vez que un Gustavo Nocetti o un Julio Sosa nos hagan maldecir su decisión de tomarse la nube tan temprano.


Para muestra alcanza un botón.

Por si le queda alguna duda acerca de la forma en como se divierte la gente, aquí les dejamos algunas imágenes que aclaran completamente el tema, incluyendo a Laura y Gustavo, ganadores del Campeonato Regional y que nos representarán en el Mundial de Tango:

debut Laura y Gustavo

(¿continuará?)

A propósito, las otos fueron tomadas el 17 de Julio de 2006, en El Farolito, un lugar que... ¡epa!... ¡espere un poco!... Ese es otro tema, del cual ya le vamos a contar. ¡Estése atento!

 



 

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