
por Eduardo "Pachorro" Gamero
En el emblemático lugar donde estuvo el Sorocabana y Café Ciudadano, se ha emplazado El Lobizón después de que su histórico local de la calle Zelmar Michelini entre San José y Soriano siniestrara al pasado martes 6 de marzo.
El viernes 17 engalanó la velada la presencia de Rubén Juárez y Giovanna, que deleitó a una nutrida concurrencia con una función tanguera de esas que se atesoran en la memoria.
Porque Rubén Juárez, perdón... el Sr. Ruben Juárez, músico, cantante, compositor, actor, productor artístico y director, no deja fibra sin sacudir. Una vez que sube al escenario, se adueña de todo, acapara todos los sentidos, concentra todas las atenciones y recibe el calor del público de una manera inustiada.
Al público no le queda otra que dar las gracias al terminar la función, cosa que nunca hubiera deseado que sucediera, porque en la ronca voz de Rubén, en tango suena más que nunca a tango.
En la nutrida concurrencia pudimos apreciar a varias figuras de renombre artístico, entre las que distingimos a Jorge Denevi, Silvia Novaresse, Roberto Méndez, Francisco Falco, Gabriel Scarone, además de otras como Ruben Paz y las que, escaparon a nuestra atención, indudablemente.
Porque cuando le digo que El Lobizón estaba colmado, no es para que crea que es una forma de decir... si Ud., amigo lector, me lo permite, le diría que estaba, como se conoce "hasta la jeta"... ¡Créame!... Y créame también cuando le digo que eso nos llenó de satisfacción, como nos satisfizo en lo más íntimo, un espectáculo tan lleno de calor y de cariño entre el artista y su público, en ambos sentidos.
El cordobés que se acerca al bandoneón a la edad de 6 años de la mano del Mtro. Domingo Fava, que también estudia guitarra y demuestra un gusto por el canto que lo obliga a cantar a escondidas (decían en su casa que el canto distraía sus estudios de bandoneón), que forma en sus juveniles 16 años un conjunto de rock con sus amigos del barrio, y transita en este estilo durante casi 4 años, desemboca de lleno en el tango en 1956, ejecutando el bandoneón en la Orquesta Típica del Club Atlético Independiente.
Su triunfo en el Concurso de Cantores que organizó la Cantina “La Huella del Tango” es un mojón importante en su carrera que continuó con viajes al interior que le hicieron adquirir la experiencia de sentir el tango y le llevarían a lo que resultaría su destino.
En 1969 lo escucha Horacio Quintana y las puertas se abrieron: Caño 14 y el sello Odeón se constituyen en piezas fundamentales de su historia... Y lo demás, es historia. ¡Todavía se me eriza la piel recordando su actuación de anoche!
Rubén la presenta con orgullo. Porque esta uruguaya que comienza sus estudios como cantante bajo la tutela de Beatriz Pazos y que en 1997 ganara el "Iris" de los críticos de "El País" y que recorre varias ciudades de EE.UU. y Europa, se planta con su estilo y su portentosa voz para hacernos dar cuenta de que todavía había mucho para disfrutar en esa noche.
Una imponente presencia y un sentimiento vibrante que vale la pena conocer.
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